jueves, 23 de febrero de 2012

Riolago de Babia - Alto de la Cañada [2.154m] - Pico de la Ferrera [2.116m] - Lago Tchao - Riolago de Babia

Volvemos a dar guerra por aquí, y hoy os contamos nuestra ascensión  al Alto de la Cañada [2.154m], el punto más alto de la sierra de Villabandín, que separa las comarcas de Omaña Alta y Babia Baja.

Comenzamos desde el precioso pueblo de Riolago de Babia (todo el mundo debería ir al menos una vez en su vida a este pueblo) y seguiremos la ruta marcada por CuatroValles para llegar hasta el lago del Chao, un lago de origen glaciar con varias figuras de protección medioambiental (ZEPA, LIC...). Estamos caminando en dirección S casi perfecta, y nada más salir del pueblo empezamos a ver los bosquetes de abedul que hay en este valle, por donde circula, como cauce principal, el arroyo de Riolago.

El camino discurre por una pista de tierra en perfectas condiciones, y la pendiente no es importante hasta  media hora después de salir del pueblo.

Esta montañica, conocida como "La Güeriza", nos marca el camino, pasamos por su base, dejándola a la derecha.

Aproximadamente una hora después de salir del pueblo llegamos a una zona más llana donde encontraremos una majada de reciente construcción y un refugio situado al lado de la  misma. Está en buenas condiciones, y podría ser útil en caso de hacer esta ruta en invierno con nieve y que la liemos en exceso... pero hoy no es ese el caso, así que continuamos hacia el S.

El terreno llano favorece que los muchos arroyos que vierten sus aguas hacia el valle principal formen aquí meandros de pequeño tamaño. Hay muchas pozas, unas con más vegetación que otras, y es bastante bonito. En esta zona nos salimos de la ruta marcada por CuatroValles y seguimos a nuestra bola, siguiendo los caminos creados por la fauna salvaje y el ganado.

El refugio en la zona conocida como "La Braña".

Dani caminando hacia el S. El pico Rabinalto [2.117m] marca la ruta.
 
Autorretrato en charca de aguas ferruginosas.
Se observa el contraste del color del agua con la mano de Dani.




Echando la vista atrás vemos la majada y el macizo de Ubiña al fondo.

Seguimos caminando hacia la falda del pico Rabinalto, cruzando una y otra vez los arroyos que encontramos a nuestro paso, entre escobas, brezos, abedules... Vamos siguiendo ahora el curso del Arroyo de San Bartolo, y cuando llegamos a la base de Peña Negra [1.939m] giramos hacia el SE y nos dirigimos hacia la zona de Fontarente.

Guapos que somos!!! Jaime estaba lesionado el pobre. Al fondo se ve el Rabinalto.

De camino a Fontarente llegamos a una nueva explanada, desde donde podemos ver todo el circo comprendido entre los picos Rabinalto [2.117m] y La Ferrera [2.122m], con el alto de la Cañada [2.157m] como punto más elevado. El tiempo no acompañaba, había niebla y no estábamos seguros de que no acabara lloviendo o nevando. Haciendo un descanso, antes de elegir la ruta de subida, nos encontramos con un fantasma que andaba de paseo por la cresta.

Un rebeco anda de paseo por la  cresta, caminando hacia la parte S del Rabinalto. 
Ésta es la ruta que seguimos nosotros para llegar a la cresta.

Paisaje de alta montaña. Espectacular.

Parecía mucho más de lo que al final nos supuso, y nos plantamos en la cresta en un pis-pas. Una vez arriba llegar a la cima del Alto de la Cañada supone poco más de 10 minutos andando tranquilamente. El tiempo estaba cada vez más desagradable, frío, con viento, en medio de las nubes...

Dani en el mojón del Alto de la Cañada [2.157m]. Todas las plantas están heladitas. 
Otra cima para los nenes.

Y entonces se obró el milagro. No sabemos cómo, pero fue espectacular. En cuestión de 2 minutos se empezaron a abrir las nubes a nuestro alrededor, y los colosos de la zona hacían acto de presencia: Catoute, Tambarón, Nevadín, Cornón de Peñarrubia, Peña Orniz, Montihuero, Peña Ubiña... hasta los omnipresentes Picos de Europa salían a saludarnos con Torre Santa como principal estandarte. No había tiempo que perder para sacar unas fotos.


Empezamos a ver por dónde hemos subido. Cresta E del alto de la Cañada.

Aún no asoma el pico Penouta  [2.108m]. A sus pies el valle que nos lleva hasta Abelgas de Luna.

Dani observando el macizo de las Ubiñas.

El mojón y el hito del Alto de la Cañada aparecen despejados ahora. 

Un servidor mirando a las Ubiñas.
Hacia el NE vemos el valle que sube desde Salce. Otra posibilidad para hacer la ruta.

!Venga que hace frío! Seguimos con la ruta y por la cresta hasta el pico de la Ferrera [2.122m].

Dejamos atrás la Cañada. Las nubes tapan las cimas de Omaña Alta.
 
Foto bien bonita, caminando hacia La Ferrera.

Hay que decir que nos dimos cuenta de que habíamos llegado al pico de la Ferrera después de haber pasado por allí. En una zona un poco más elevada había como unos hierros de los que marcan los pastos... no, era una cruz, la marca más común para las montañas. Las vistas no cambian, seguimos en un paisaje impresionante.

Seguimos la cresta hasta un punto marcado en los mapas con una altura de 2.067m, y desde allí bajamos en línea recta por la ladera, con la intención de llegar al lago del Chao. Ya lo hemos visto desde la cresta, y una especie de turbera o laguna colmatada que está situada al NW del mismo.

Aparece el Chao, con su forma característica.
Al fin llegamos al lago. Es bien bonito, y todo lo que nos habían dicho sobre él es verdad. Su forma característica, como una guitarra, con su isleta en el centro... Pero, opinión personal, discrepo de lo que nos dijeron un día los responsables de la reserva de la Biosfera de Babia y Luna, que era el sitio más bonito. Creo que hemos estado en otros más guapos, intentaremos sacarlos a la luz por aquí y... juzgar vosotros mismos.

Aquí comimos al sol y cuando nos quedábamos helados decidimos seguir con la ruta, a ver por dónde íbamos a bajar hasta el pueblo...

La isleta del lago del Chao. La parte de la derecha tenía una buena capa de hielo .
Una pequeña lagunilla al N del lago. No sale ni en los mapas.

Después de comer nos quedamos congelados, sobre todo yo, y poco a poco fuimos espabilando hasta llegar a coger la ruta marcada por CuatroValles para volver a coger la pista por la que habíamos empezado y llegar hasta el pueblo con muchas ganas de tomarnos un cafetín o un colacao para entrar en calor.

Se acabó lo que se daba.

Os dejo un mapa donde os he marcado la ruta que seguimos Dani y yo.



Sigan siendo malos! Un abrazo para todos y hasta la próxima.

lunes, 20 de febrero de 2012

Truchillas - Lago de Truchillas - Pico Vizcodillo - Lago Malicioso - Truchillas


Esta fué nuestra primera ruta y se produjo en el 2009.

Debido a que fué la primera vez, se produjeron una serie de problemillas, algunos que ya hemos solucionado (escasez de agua, ropa y material no del todo adecuado...) y otros que aún no lo hemos hecho, pero porque no queremos ¿eh?, como es que nunca solemos bajar por donde subimos y por eso en ocasiones nos perdemos o se nos hace tarde, pero en esto encontramos parte de la emoción.

La ruta comenzó siendo muy bonita y el perfil seguido fué:

Ruta seguida: parking Truchillas-lago Truchillas-Pico Vizcodillo-lago Malicioso-Truchillas

Para llegar al lago Truchillas seguimos la ruta marcada (con postes e hitos) y que se seguía muy bien.

Comenzamos la ruta

Fuimos siguiendo el transcurso del río, pasando a través de varios puentes de madera y la ruta estaba resultando muy fácil. Y por tanto es una ruta óptima para la gente que no está muy adecuada a grandes caminatas, aunque realmente si hay zonas algo exigentes.

Foto a la orilla del río sobre una rocas
Continuamos caminando y comenzó a aparecer la nieve, que realmente no la esperábamos, y esto hizo que a partir de este momento se endureciese mucho la ruta, pero a su vez la nieve como siempre lo hace todo muy bonito.

El camino se comenzó a cubrir de nieve
Como ya dije el camino se comenzó a hacer realmente duro y además se puede observar como brillaba el sol y hacía que la nieve reflejase mucho.

 Continuamos caminando siguiendo la ruta marcada y en no mucho tiempo llegamos al Lago Truchillas, que estaba precioso. Una pequeña parte estaba sin helar pero el resto del lago estaba completamente congelado y con nuestra habitual osadía nos animamos a comer un pequeño tentempie. Como suele ser habitual chocolate y maizitos, que son alimentos muy recomendables para este tipo de ocasiones ya que se asimilan muy fácil y son muy energéticos y como no algo de agua.

Preciosa imagen del lago con el contraste agua-hielo

Fer sobre el lago y diciendo que es suyo

Jaime y yo (Dani) descansando sobre la nieve

Y EN ESTE MOMENTO INICIAMOS NUESTRA LOCURA POR LAS MONTAÑAS.
Ya que en este momento dijimos y porque en lugar de quedarnos aquí en el lago ¿porque no subimos a ese pico?, y recuerdo perfectamente aunque fuese en 2009 como Fernando dijo: "subimos hombre que son 10 minutos" y esos 10 minutos fueron más de 1 hora.

Comenzamos a subir fuertes pendientes para alcanzar el Pico Vizcodillo (2122 metros).
Vista del Lago Truchillas en la ascensión.

Fuertes pendientes en la ascensión y Jaime clamando al cielo para que la cima bajase a él.
  
La subida se hacía realmente dura y el trío calavera comenzaba a no poder más.
Tras una dura ascensión llegamos a la cima y aunque estábamos por encima de los 2100 metros el clima seguía respetando mucho y el día era muy agradable.

Pico Vizcodillo (2122metros). Fernando en el mojón.
  
Una vez arriba comimos algo rápidamente, porque se nos estaba haciendo bastante tarde y comenzamos a bajar, pero como ya va a ser habitual en el resto de nuestras rutas bajamos por otro lado totalmente desconocido y de ahí viene lo que ocurrio (que no nos lo imaginábamos).

Vista del Lago Malicioso, también helado.
Vista del circo del Malicioso desde la parte baja (por ahí bajamos).

La bajada se nos comenzó a hacer durísima, en este caso no había ningún tipo de hito que nos marcase el camino y seguimos el curso de un río. Se nos hacía de noche y comenzaba a bajar mucho la temperatura.
Comenzamos a estar prácticamente estenuados, y no es ninguna exageración, además estábamos perdidos y no lográbamos ver ni el coche, ni el pueblo ni nada solo veíamos nieve y con las escobas nos hundíamos y era desesparante.

Encontramos unas turberas que nos sirvieron de cama, el único problema era la gran humedad, pero con el cansancio casi hasta nos dormimos.

Muy muy cansados ya no podíamos más.
Tirados en una turbera y nuestras caras reflejan todo, solo faltaba llorar.
Y finalmente ya con poca luz vimos el coche y para alegrarnos un poco el día que comenzó muy bonito pero termino feo vimos 3 corzos, que al menos nos hizo ilusión.

Y por fín llegamos.
Señalando desde donde veníamos.
Así terminó un duro día, pero que en lugar de echarnos atrás nos animó a seguir con nuestras aventuras, y que con el tiempo os iremos contando.

Continuará...





Cascada del Xiblu

Bueno amigos, aquí estamos otra vez rememorando alguna de las muchas rutas que nos hemos hecho por todos estos montes que nos rodean. Os pongo en situación, este día (07/01/2012) era el de la reaparición de Jaime después de su lesión, y decidimos hacer algo flojito. Mirando y remirando los mapas me di cuenta de una ruta marcada un poquito antes de la localidad de Páramo (Teverga, Asturias), en la vertiente asturiana del puerto de Ventana. Buscando información encontré la cascada del Xiblu, una sucesión de tres cascadas que, en conjunto, forman una caída de unos 100 metros de altura. 

El marco es una pasada, el hayedo de Montegrande, el segundo bosque más grande de todo Asturias, después de la Reserva Integral del Bosque de Muniellos. No parece complicado… ya nos encargaremos nosotros de convertirlo en una de las rutas más complejas que nos hemos hecho, y en la que más nos la jugamos.

Hacía frío, y el coche de Jaime resbalaba en algunas curvas por culpa del hielo que había bajando el puerto, hasta llegar al camino donde parte la ruta (PR-AS 269) y que cuenta con un pequeño aparcamiento. Está como 1’5 Km antes de Páramo, bajando desde León.

Mapa de la ruta marcada.
 
La ruta está habilitada con una pasarela de madera en un tramo de unos 200 metros o así para discapacitados que se encuentren en silla de ruedas. Empieza en el mismo aparcamiento y se adentra un poco en el hayedo hasta llegar a un barrizal. La ruta señalizada transcurre casi íntegramente por una pista forestal en muy buen estado, y el hayedo está bastante bonito (podría estarlo más, huellas de temporales pasados, zonas un poco dejadas, restos de desbroce… no vamos a ponerlo todo bonito, aquí habría trabajo para una buena temporada).

Empezando la ruta, Jaime camina por la zona habilitada 
Este cartel estaba en una reforestación hecha hace un par de años por lo menos. Curioso.
¿Prímulas a estas alturas? El tiempo está loco.
Líquenes con sus estructuras reproductoras
Maquinaria forestal.
Jaime contemplando una arandanera (eso es lo que pone la plaquita que está en el haya).

Una vez llegamos a la pasarela de madera donde observamos la cascada del Navalín llegamos a un cruce de caminos. Si vamos a la izquierda nos desviamos hacia la ruta PR-AS 156 “Braña Las Navariegas”, así que nos vamos a la derecha para ver si llegamos a la primera de las cascadas del Xiblu. Ha desaparecido la pista forestal, y seguimos un camino marcado por los excursionistas que va remontando el río de la Verde. Había llovido esos días y el terreno era un auténtico barrizal, además estaba fresco porque es un valle muy cerrado, orientado al N y muy sombrío.

Sin pista forestal, seguimos el caminito río arriba
Con un par de kilos de barro en las botas llegamos a los pies de la primera cascada. Es una pasada, cae bastante agua (quisiera verla en época de deshielo) y se nota mucho como disminuye la temperatura en un tramo muy pequeño, de estar delante de ella a estar a 3 metros igual bajan 5 – 6ºC. Nos hacemos unas fotos y… ¿cómo nos íbamos a conformar con eso?




Bonito, ¿no?

Pues ale, parece que allí hay una montaña donde da el sol, canchal para arriba y a ver quien llega antes. Seguimos un canchal que está en la ladera del oeste y poco a poco fuimos subiendo hasta llegar a ver la segunda de las cascadas del Xiblu. Nos seguía pareciendo poca cosa y tiramos un poco más arriba, siempre ascendiendo por la misma ladera y, siguiendo un camino marcado por la fauna de la zona (allí no sube ni Dios, solo nosotros, que nos falta un hervor), nos vemos en la situación de que nos hemos metido en un punto de no retorno. O vamos para arriba o vamos para arriba, porque para abajo era jugársela muy mucho. Lo bonito es que podíamos ver la tercera y más alta de las cascadas del Xiblu.





¿Y para arriba? Pues haciendo malabarismos para no despeñarnos le echamos mano a la roca y escalamos por una pequeña canal hasta ponernos más o menos a salvo, en la ladera dominada por brezos. Para la información de los lectores, he de decir que los  brezos (Erica, Daboecia, Calluna…) se suelen romper cuando están sometidos a mucha tensión, mientras que las escobas (Cytisus spp.) son más resistentes y flexibles, por tanto dan más garantías de librarte de una ostia.



Dani subiendo la canal (se ve su mochila).


Al final pues llegamos a un hermoso camino, marcado como ruta de senderismo (PR-AS), nos dimos un poquito más de cuenta de lo bobos que somos a veces y nos echamos unas risas viendo lo que habíamos hecho. Decidimos continuar por ese camino en dirección a León, atravesando un pequeño bosquete de hayas, abedules y acebos (los más grandes y con mayor cantidad de frutos que he visto en mi vida).

El camino termina en una zona superchula desde la que vemos las montañas que nos separaban de la zona de Torrestío, el pico Ferreirúa, el puerto de Ventana… En uno de los acebos había frutos comidos y muchas cacas de ave… ¿urogallo? Quién sabe, pero el sitio es perfecto.

Fruto de un acebo, bien picadito. 
Uno de los muchos acebos que hay por aquí.

Un servidor de ustedes, fotógrafo y redactor.

Hicimos  un poco el mono y decidimos que era hora de bajar hacia el coche, pues a lo tonto nos habíamos hecho un buen trecho que teníamos que volver a recorrer para atrás. Esta vez, como es lógico, no nos metimos por la misma zona por donde habíamos subido, sino que decidimos continuar por el nuevo camino a ver dónde nos llevaba. Discurría por el interior del hayedo de Montegrande, perdiendo altura  bastante rápido  hasta llegar a la braña de las Navariegas, donde, en un nuevo cruce de caminos, decidimos tirar hacia la derecha, en dirección a la cascada del Navalín, hasta llegar a la pasarela de madera que ya os he citado anteriormente.
Interior del hayedo de Montegrande
Ya recuperada la pista forestal paramos a comer en una curva donde todavía daba el sol y una vez terminado seguimos andando hasta el coche por el mismo camino por donde habíamos empezado la ruta.

Ale, mañana más. !Sean ustedes muy malos!