lunes, 20 de febrero de 2012

Cascada del Xiblu

Bueno amigos, aquí estamos otra vez rememorando alguna de las muchas rutas que nos hemos hecho por todos estos montes que nos rodean. Os pongo en situación, este día (07/01/2012) era el de la reaparición de Jaime después de su lesión, y decidimos hacer algo flojito. Mirando y remirando los mapas me di cuenta de una ruta marcada un poquito antes de la localidad de Páramo (Teverga, Asturias), en la vertiente asturiana del puerto de Ventana. Buscando información encontré la cascada del Xiblu, una sucesión de tres cascadas que, en conjunto, forman una caída de unos 100 metros de altura. 

El marco es una pasada, el hayedo de Montegrande, el segundo bosque más grande de todo Asturias, después de la Reserva Integral del Bosque de Muniellos. No parece complicado… ya nos encargaremos nosotros de convertirlo en una de las rutas más complejas que nos hemos hecho, y en la que más nos la jugamos.

Hacía frío, y el coche de Jaime resbalaba en algunas curvas por culpa del hielo que había bajando el puerto, hasta llegar al camino donde parte la ruta (PR-AS 269) y que cuenta con un pequeño aparcamiento. Está como 1’5 Km antes de Páramo, bajando desde León.

Mapa de la ruta marcada.
 
La ruta está habilitada con una pasarela de madera en un tramo de unos 200 metros o así para discapacitados que se encuentren en silla de ruedas. Empieza en el mismo aparcamiento y se adentra un poco en el hayedo hasta llegar a un barrizal. La ruta señalizada transcurre casi íntegramente por una pista forestal en muy buen estado, y el hayedo está bastante bonito (podría estarlo más, huellas de temporales pasados, zonas un poco dejadas, restos de desbroce… no vamos a ponerlo todo bonito, aquí habría trabajo para una buena temporada).

Empezando la ruta, Jaime camina por la zona habilitada 
Este cartel estaba en una reforestación hecha hace un par de años por lo menos. Curioso.
¿Prímulas a estas alturas? El tiempo está loco.
Líquenes con sus estructuras reproductoras
Maquinaria forestal.
Jaime contemplando una arandanera (eso es lo que pone la plaquita que está en el haya).

Una vez llegamos a la pasarela de madera donde observamos la cascada del Navalín llegamos a un cruce de caminos. Si vamos a la izquierda nos desviamos hacia la ruta PR-AS 156 “Braña Las Navariegas”, así que nos vamos a la derecha para ver si llegamos a la primera de las cascadas del Xiblu. Ha desaparecido la pista forestal, y seguimos un camino marcado por los excursionistas que va remontando el río de la Verde. Había llovido esos días y el terreno era un auténtico barrizal, además estaba fresco porque es un valle muy cerrado, orientado al N y muy sombrío.

Sin pista forestal, seguimos el caminito río arriba
Con un par de kilos de barro en las botas llegamos a los pies de la primera cascada. Es una pasada, cae bastante agua (quisiera verla en época de deshielo) y se nota mucho como disminuye la temperatura en un tramo muy pequeño, de estar delante de ella a estar a 3 metros igual bajan 5 – 6ºC. Nos hacemos unas fotos y… ¿cómo nos íbamos a conformar con eso?




Bonito, ¿no?

Pues ale, parece que allí hay una montaña donde da el sol, canchal para arriba y a ver quien llega antes. Seguimos un canchal que está en la ladera del oeste y poco a poco fuimos subiendo hasta llegar a ver la segunda de las cascadas del Xiblu. Nos seguía pareciendo poca cosa y tiramos un poco más arriba, siempre ascendiendo por la misma ladera y, siguiendo un camino marcado por la fauna de la zona (allí no sube ni Dios, solo nosotros, que nos falta un hervor), nos vemos en la situación de que nos hemos metido en un punto de no retorno. O vamos para arriba o vamos para arriba, porque para abajo era jugársela muy mucho. Lo bonito es que podíamos ver la tercera y más alta de las cascadas del Xiblu.





¿Y para arriba? Pues haciendo malabarismos para no despeñarnos le echamos mano a la roca y escalamos por una pequeña canal hasta ponernos más o menos a salvo, en la ladera dominada por brezos. Para la información de los lectores, he de decir que los  brezos (Erica, Daboecia, Calluna…) se suelen romper cuando están sometidos a mucha tensión, mientras que las escobas (Cytisus spp.) son más resistentes y flexibles, por tanto dan más garantías de librarte de una ostia.



Dani subiendo la canal (se ve su mochila).


Al final pues llegamos a un hermoso camino, marcado como ruta de senderismo (PR-AS), nos dimos un poquito más de cuenta de lo bobos que somos a veces y nos echamos unas risas viendo lo que habíamos hecho. Decidimos continuar por ese camino en dirección a León, atravesando un pequeño bosquete de hayas, abedules y acebos (los más grandes y con mayor cantidad de frutos que he visto en mi vida).

El camino termina en una zona superchula desde la que vemos las montañas que nos separaban de la zona de Torrestío, el pico Ferreirúa, el puerto de Ventana… En uno de los acebos había frutos comidos y muchas cacas de ave… ¿urogallo? Quién sabe, pero el sitio es perfecto.

Fruto de un acebo, bien picadito. 
Uno de los muchos acebos que hay por aquí.

Un servidor de ustedes, fotógrafo y redactor.

Hicimos  un poco el mono y decidimos que era hora de bajar hacia el coche, pues a lo tonto nos habíamos hecho un buen trecho que teníamos que volver a recorrer para atrás. Esta vez, como es lógico, no nos metimos por la misma zona por donde habíamos subido, sino que decidimos continuar por el nuevo camino a ver dónde nos llevaba. Discurría por el interior del hayedo de Montegrande, perdiendo altura  bastante rápido  hasta llegar a la braña de las Navariegas, donde, en un nuevo cruce de caminos, decidimos tirar hacia la derecha, en dirección a la cascada del Navalín, hasta llegar a la pasarela de madera que ya os he citado anteriormente.
Interior del hayedo de Montegrande
Ya recuperada la pista forestal paramos a comer en una curva donde todavía daba el sol y una vez terminado seguimos andando hasta el coche por el mismo camino por donde habíamos empezado la ruta.

Ale, mañana más. !Sean ustedes muy malos!


1 comentario:

  1. Muy amenos los comentarios, me gusta; habrá que hacerla

    ResponderEliminar